La Plaza Mayor de Salamanca, el corazón de la ciudad

La Plaza Mayor de Salamanca, el corazón de la ciudad

No es ningún secreto que la Plaza Mayor de Salamanca es uno de los lugares donde todo aquel que llega a la ciudad sabe que debe visitar si lo que busca es sumergirse de lleno en la vida social y cultural de la urbe. Este “cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”, como lo describió Unamuno, ha sido recientemente incluido en el monográfico especial de ElPeriódico.com “95 lugares de España que hay que ver una vez en la vida”. Qué mejor ocasión para saber un poco más de la historia de uno de los emplazamientos más emblemáticos de Castilla y León.

La Plaza Mayor de Salamanca siempre ha sido un lugar de intensa actividad. Ya en sus orígenes, cuando todos la conocían por el nombre de Plaza de San Martín y su tamaño cuadruplicaba las dimensiones de la actual plaza, era un lugar natural de comercio junto a la Puerta del Sol de la muralla salmantina. No en vano, desde el siglo XV hasta el XVIII, fue considerada como la plaza más grande de la cristiandad. Pero no fue hasta el siglo XVIII que Rodrigo Caballero, corregidor andaluz, convenció al Consistorio de la ciudad para llevar a cabo una remodelación de la plaza en mayor consonancia con el estilo de la época. Así, en 1724 Alberto de Churriguera inició una obra que no vería terminar en 1756, inspirándose en otras plazas españolas de la época como la Plaza Mayor de Madrid o la del Ochavo de Valladolid.

Debido a su larga historia, la Plaza Mayor de Salamanca cuenta con multitud de anécdotas y curiosidades. Por ejemplo, aquellos que la visiten tras la lectura de este blog sabrán que a las Casas Consistoriales les faltan dos torres o que hasta los años 50 del siglo XX la plaza contaba con un jardín central, un kiosko de música y unos urinarios públicos que fueron retirados para conseguir el espacio diáfano del que presume hoy día. Los más avispados podrán descubrir observando los cuatro pabellones de los medallones iconográficos, que de entre todos los personajes sólo se repite uno: Felipe V, en el Pabellón Real; o la inscripción en uno de los arcos del Pabellón Real, que reza “Aquí se mató una muger, rueguen a Dios por ella. Año de 1838”.

Pero la Plaza Mayor de Salamanca es mucho más que su historia. De entre los muchos cafés que la circunvalan, destaca el más antiguo de la ciudad: el Café Literario Novelty, punto de encuentro para los literatos y artistas de la ciudad desde su apertura en 1905, del mismo modo que lo ha sido el Café Gijón en Madrid. Además, la plaza suele ser el centro de la oferta cultural y de ocio de la ciudad, atrayendo actuaciones y conciertos de artistas nacionales e internacionales. Y es que la Plaza Mayor, como corazón ficticio de la ciudad, es un lugar perfecto para tomar el pulso al ambiente de esta maravillosa ciudad y desde el cual empezar a recorrer los otros muchos lugares con encanto que guarda en su interior Salamanca.

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